
El grupo de teatro al que pertenezco es sin duda el más particular que se van a encontrar en el mundo. De nuevo, sé que la cercanía de mi experiencia puede hacerme exagerar, pero les prometo que una sola frase los convencerá de que no hay (bueno, estoy casi seguro de que no debe haber) otro grupo de teatro como el mío. Nuestro grupo está casi íntegramente compuesto por viajeros del tiempo.
Con “viajeros del tiempo” no me refiero a gente con algún delirio (la verdad no hemos tenido [casi] crisis psicóticas en los últimos meses). Me refiero a viajeros del tiempo de verdad: personas que han venido del pasado o del futuro, o que en el presente se están preparando para viajar, o han regresado a casa después de alguna temporada de gira en otro tiempo.
Yo entré al grupo un poco inspirado por mi abuela. Ella soñaba con que fuese actor y también decía que yo cantaba bien. Me pareció oportuno tratar de desarrollar ese talento, encontré un llamado para una audición, me presenté, y me seleccionaron. Sin duda noté algunas cosas extrañas desde el comienzo, pequeños episodios que no lograba describir, ni siquiera podía puntualizar qué era lo que me resultaba extraño. Ahora que sé lo que sé, por fin logro identificar qué me perturbaba y ponerlo en palabras: comportamientos que estaban fuera de su época.
Pero qué tienen que ver el teatro y los viajes en el tiempo, dirán ustedes. El teatro es la forma de representación más antigua, por lo menos la que integra un componente verbal, directamente narrativo. Y su influencia se remonta hasta por lo menos el Antiguo Egipto. Por otro lado, nos consta que no desaparecerá en el futuro. Por medio de nuestras obras influimos en la sociedad, en la política, en el ambiente. Miles de generaciones han pertenecido a esta agrupación, cada momento histórico ha tenido su Teatro del Tiempo con distintos nombres y elencos y obras. Algunos de los clásicos de hoy se han originado como mensajes cuidadosamente curados para la audiencia de su tiempo. Otros han sido textos que cumplieron su función y desaparecieron en la historia. Pero todos han tenido un motivo puntual: una reflexión, un sentimiento, una situación que plantar o corregir o incluso eliminar.
Que no hemos logrado mucho, dirán ustedes. Que el mundo está hecho una porquería. Pues déjenme decirles, sin que sea excusa sino realmente una expresión del valor de nuestro trabajo: ¡Uf, nos estaría yendo mucho peor!
A todas estas, cuando explicaba que el grupo estaba compuesto “casi íntegramente” de viajeros en el tiempo lo decía porque el único que no lo es soy yo. Hasta hoy, por lo menos. He pasado seis meses ensayando nuestra próxima obra, “El último árbol en reverdecer”. Pero, sobre todo, he ensayado cómo es la vida de un actor de gira en 2085. Hoy en la mañana viajaré por primera vez y, en la noche, estrenaré mi primera obra en el futuro. ¡Vaya día!
Foto original: Kyle Head
Próximo disparador:
El menor de dos males. Tocan a tu puerta y es una persona extraña que te entrega su tarjeta, donde dice que es El Menor de Dos Males. Escribe una escena o historia que revele qué pasa después.
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