Aventura náutica

Un texto inspirado en el nombre de un color de pintura

El timón de un barco

Los marineros nos enamoramos del mar, dicen. Y poco sufrimos el sol, la enfermedad, el hambre, porque basta con llenarnos la mirada de mar.

Es falso, por supuesto. Pero nos repetimos aquello una y otra vez, porque sí, aunque estemos enamorados del mar, el amor no es suficiente. Así que nos convencemos de que aquella vastedad azul vale la pena, que es una razón para vivir.

En mi caso, y la verdad creo que en el de toda nuestra tripulación, el amor al mar es el amor al anonimato, a la lejanía, a ser dueña de mi vida. Acepté esta aventura desconocida, amenazante, porque se me hace más fácil de tragar que una vida larga, en el mismo lugar donde todos me conocen y saben qué esperar de mí. Donde mi historia será idéntica a la de todas mis amigas y solo cambiarán quién es el marido, los nombres de los hijos, la cantidad de nietos.

Así que cada día juraré mi amor al mar para mantener esta no-existencia, compleja, terrible a su manera, pero inesperada y, sobre todo, mía.

Foto original: orbtal media


Próximo disparador:

Nadie puede verme. Reescribe una escena o historia desde el punto de vista de alguien o algo que ninguno de los personajes sabía que estaba observando. Podría ser un fantasma, un animal, los muebles que cobran vida, etc.


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