,

Videomonstruo

Un personaje sacado de una película de terror

Un hombre con una TV en lugar de cabeza.

¿Recuerdan el video que sale en la película El Aro? El que tiene esa combinación bien calibrada entre inofensivo y espantoso, y que está grabado en un videocasete para que, quienes lo miren, terminen muriendo a los siete días…

Imaginemos por un momento que ese video se convirtiera en una persona. O bueno, quizá no una persona, pero una entidad que puede caminar por la calle…

Quizá sería como un televisor con piernas y brazos, reproduciéndose a sí mismo una y otra vez en la pantalla. ¿Tendría el mismo efecto que en la película? Quizá no. Probablemente no mucha gente se quedaría frente a él, viéndolo fijamente. No en estos tiempos, que todo el mundo está tan ocupado corriendo de un lado a otro. De hecho, probablemente la gente ni se daría cuenta de que existe, yendo como van con los ojos metidos en los teléfonos todo el tiempo. Así que, quizá, si este monstruo-video fuese un iPhone gigantesco merodeando por las calles, quizá entonces la gente sí se quedaría pegada viendo la pantalla, y se llevaría consigo los efectos de haber visto el video de principio a fin, y al día siguiente recibirían una llamada de una voz que susurra “siete días”, y no tendrían idea de de qué se trata o asumirían que es un chiste viral del que no están enterados, y se olvidarían totalmente del asunto, y entonces morirían de una forma horrorosa después de siete días de verse terrible en fotos.

Otra opción es que el video sea como un trovador de los tiempos modernos, y se monte en el metro a cantar una especie de canción que ni armoniza ni rima, pero que trata de describir el video para su público:

Primero hay solo así como una silla…
Sí, una silla.
Y luego una mujer que se peina en un espejo…
Un espejo inexplicablemente espeluznante.
Yeah… Yeah…

Cosas asquerosas, paisajes varios…
Sí, paisajes.
Algunos se verían bien como cuadros en nuestra cocina…
Pero por alguna razón son una mierda horripilante en este video.
Yeah… Yeah…

Y entonces el videotrovador le pide dinero a la gente en el metro. Ellos le dan monedas y se van a casa, y reciben aquella llamada de la nada, y pasan siete días, y entonces se mueren.

Ahora, quizá la gente se empieza a dar cuenta de los efectos de la canción del trovador y quieren prohibirle que se suba al metro. Quizá para disimular compone otra canción, ¿pero no sería traicionarse a sí mismo? ¿A su esencia? Quizá comenzaría a cuestionarse su vocación, su propia existencia. ¿Terminaría grabando su propia canción y escuchándola para recibir la llamada y, siete días después, acabar con su miseria?

Foto original: dubassy


Próximo disparador:

Hallazgos de la tienda de segunda mano. Ve a la tienda de segunda mano o piensa sobre la última vez que viste alguna. Escoge un ítem que te parezca interesante e imagina quiénes fueron sus dueños anteriores. ¿Cómo usaron este ítem? ¿Por qué terminaron donándolo a la tienda de segunda mano?


⇨ Entrada siguiente: El cuaderno

⇦ Entrada anterior: Culpables everywhere

Deja un comentario