
Una vez escuché a una mujer contando que le estaban pasando toda una serie de desgracias. En su momento, se las estaba enumerando a su interlocutor, pero la verdad no recuerdo bien todo lo que contó, ni tampoco me quiero acordar. Pero sí hubo un elemento de esa lista de eventos desafortunados que llamó mi atención. Contó que su abuela muerta comenzó a aparecérsele. Ahora, ella consideraba esto algo malo, no por lo inquietante de la situación, no porque pudiera implicar que se había vuelto loca, no porque tuviera a un maldito espíritu viniendo desde el otro mundo para meterse contigo. Estas visitas DE UN FANTASMA la molestaban porque estaba enojada con su abuela, y se había enfadado con ella ya después de que había muerto, cuando descubrió que le había sido infiel a su abuelo, quien al parecer también era infiel, pero Dios no permita que una mujer sea juzgada con los mismos estándares que los hombres. En fin, no quería ver a su abuela, no porque fuese un espectro inmaterial potencialmente terrorífico, sino porque estaba molesta con ella. A todas estas, lo que más le enfurecía era que su abuela había sido lo suficientemente avispada para mantener toda la infidelidad en secreto, sin darle a la mujer oportunidad de regañarla en vida, cuando se lo merecía y de alguna manera podía haber sido castigada. Y ahora, siempre que veía a su abuela-espíritu, le decía: No quiero hablar contigo, y sé que en el momento en que empiece a decirte algunas verdades, te vas a desaparecer porque eres una cobarde. Y luego simplemente se quedaban allí, una mujer en una habitación con el fantasma de su abuela, sin hablarse.
Foto original: Mario Heller
Próximo disparador:
Vacaciones falsas. Escribe una escena que ocurra en algún lugar muy lejos del hogar de tu personaje.
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